El fuego, ya perimetrado, obligó a desalojar viviendas, un colegio y una protectora animal en una de las peores jornadas del verano
El silencio tras el fuego solo lo rompían los pasos apresurados de los equipos de emergencia y el murmullo de los vecinos que, con lo puesto, buscaban respuestas. Un incendio declarado en la tarde del lunes en Tres Cantos se cobró la vida de un hombre, obligó a evacuar a 180 personas y calcinó más de 1.000 hectáreas de terreno, en una jornada que quedará marcada como una de las más duras del verano en el norte de Madrid.
El fuego, avivado por el viento y las altas temperaturas, avanzó con rapidez desde una zona forestal hacia áreas residenciales e industriales. En su camino, alcanzó un colegio privado, un polígono industrial y una protectora animal donde murieron 27 caballos.
Una noche de lucha y coordinación
Bomberos de la Comunidad de Madrid, la Unidad Militar de Emergencias (UME), Guardia Civil y medios aéreos trabajaron sin descanso durante horas para frenar las llamas. “Fue un avance rapidísimo, no había tiempo que perder. Nuestra prioridad fue salvar vidas y evitar que el fuego alcanzara más viviendas”, relató un mando de Bomberos.
Las instalaciones deportivas municipales se habilitaron como refugios improvisados para acoger a los desalojados, mientras voluntarios y personal sanitario ofrecían mantas, comida y atención. “En momentos así ves lo que es una comunidad unida”, señaló Carmen, vecina que colaboró en el polideportivo de acogida.
Según la última actualización, el incendio está perimetrado y en evolución favorable, aunque los equipos de extinción continúan trabajando en refrescar la zona para evitar rebrotes. Las autoridades investigan las causas, sin descartar ninguna hipótesis.
La jornada deja tras de sí un rastro de ceniza, dolor y solidaridad, y recuerda la fragilidad del equilibrio entre naturaleza, clima y seguridad.

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