Ayuntamiento de Navacerrada

Un mes de Navidad en Navacerrada: mercado, nieve y tradición

Un pueblo que parece sacado de una película navideña

Para encontrar pueblos con encanto invernal no hace falta salir de España. A apenas 52 kilómetros de Madrid, en pleno Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, Navacerrada vuelve a convertirse en uno de los destinos más especiales de la Comunidad durante la Navidad. Sus calles empedradas, sus casas de piedra y el habitual manto blanco que deja la nieve en los meses fríos transforman la villa en una postal alpina sin cruzar la frontera.

Naturaleza, tradición y un mercado navideño con sello local

Navacerrada, enclavada en una pequeña depresión utilizada históricamente por ganaderos y rodeada de algunas de las cumbres más emblemáticas del Sistema Central, invita al visitante a desconectar y respirar aire puro. En estas fechas, la plaza Doctor Gereda vuelve a ser el corazón de la celebración, con un mercado navideño donde artesanos de la Sierra exhiben piezas únicas: miniaturas, velas, cerámica, jabones, bisutería y objetos decorativos elaborados a mano.

Un mes de luces, actividades y ambiente mágico

A 1.200 metros de altitud, el frío invernal refuerza la atmósfera navideña del municipio, que cada diciembre se llena de luces, adornos y un Belén tradicional. Desde el 6 de diciembre hasta el 6 de enero, Navacerrada despliega un programa repleto de actividades: conciertos de música clásica, coros, espectáculos teatrales y talleres familiares como creación de tarjetas, títeres o decoración navideña.

El Tren a la Casa de la Navidad, la atracción estrella para los niños

Entre todas las propuestas destaca el Tren a la Casa de la Navidad, el plan más esperado por los pequeños. Sale de la plaza de los Ángeles y recorre el paisaje invernal hasta el Valle de la Barranca en un viaje de una hora, donde los niños pueden entregar sus cartas a los pajes reales y disfrutar de un chocolate caliente en los puestos festivos.

Un paseo por el patrimonio del pueblo

Quien acuda a Navacerrada estos días no debería marcharse sin recorrer sus rincones más emblemáticos: la plaza de los Ángeles, la fuente y el edificio del Ayuntamiento; la iglesia de la Natividad de Nuestra Señora —un templo del siglo XVI restaurado con el paso de los siglos— y las múltiples fuentes alimentadas por manantiales procedentes del deshielo. En las afueras, la ermita de San Antonio, en la Dehesa de la Golondrina, añade otro fragmento de historia y tradición local.

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