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El Palacio de El Pardo vuelve a reunir a los Borbones en un almuerzo privado por el 50.º aniversario de la monarquía

El Palacio de El Pardo volvió a convertirse el pasado fin de semana en punto de reunión de la familia Borbón. En sus salones se celebró un almuerzo privado con motivo del 50.º aniversario de la restauración de la monarquía, un encuentro posterior a los actos oficiales y al que asistieron tanto los Reyes como otros familiares, incluido don Juan Carlos, que viajó desde Emiratos Árabes para la ocasión. El rey emérito permaneció solo unas horas en Madrid antes de regresar.

No es la primera vez que este histórico enclave acoge reuniones discretas del entorno real. Ya fue escenario de la celebración privada del 18.º cumpleaños de la princesa Leonor, después de los actos institucionales. En aquella ocasión, don Juan Carlos también estuvo presente, aunque no participó en las ceremonias del Congreso ni en el Palacio Real.

Pese a su papel como espacio para encuentros íntimos, El Pardo continúa siendo sede habitual de actividades oficiales. Allí tuvo lugar la petición de mano de Felipe VI y doña Letizia en noviembre de 2003, y aún hoy sigue acogiendo entregas de premios, reuniones de organismos ligados a la Corona e incluso recepciones, aunque algunas de estas funciones se han trasladado recientemente a la Galería de las Colecciones Reales. Es el caso del certamen de Pintura Infantil y Juvenil de Patrimonio Nacional, siempre presidido por la infanta Elena.

Un palacio con siglos de historia

El origen del edificio se remonta a un antiguo castillo del siglo XV, utilizado como coto de caza por los monarcas castellanos. Carlos V ordenó su reconstrucción, creando un pequeño alcázar con torres y foso, y Felipe II culminó el proyecto con influencias flamencas e italianas. Un incendio en 1604 destruyó buena parte de su decoración, lo que obligó a Felipe III a reedificar siguiendo el diseño previo.

Con la llegada de los Borbones, el palacio vivió nuevas ampliaciones: Felipe V adaptó sus estancias para alojar a toda la corte en invierno y Carlos III encargó a Sabatini la construcción del patio de los Borbones y un segundo patio para carruajes. Carlos IV, sin embargo, prefirió El Escorial y trasladó allí numerosos tapices.

A lo largo de los siglos, El Pardo ha sido escenario de episodios destacados: Alfonso XII pasó allí su luna de miel y vivió sus últimos días, Alfonso XII firmó capitulaciones matrimoniales en sus salas, y diversas figuras históricas —como Victoria Eugenia o la emperatriz Zita— se alojaron en el recinto. Durante la República se precintó temporalmente y luego fue residencia presidencial. Más tarde, bajo el régimen de Franco, se convirtió en residencia oficial del jefe del Estado.

Arquitectura y uso actual

El palacio conserva una sobria fachada de ladrillo combinada con piedra y tejados de pizarra de influencia flamenca. En su interior alberga frescos, tapices del siglo XVIII —incluidos algunos de Goya— y un valioso mobiliario histórico. Aunque sigue funcionando como alojamiento para jefes de Estado en visita oficial, también acoge actos institucionales, reuniones privadas y visitas públicas.

En su entorno destacan edificios como la Casita del Príncipe y la Quinta del Duque del Arco, que completan el conjunto monumental de uno de los espacios más emblemáticos de Patrimonio Nacional.

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