El repunte de temperaturas anticipa un verano problemático para parques y zonas verdes del norte de Madrid, donde la proliferación de garrapatas ya preocupa a vecinos, veterinarios y expertos en salud pública
Un paseo por el monte de Valdelatas, una tarde en el Parque de Andalucía o una excursión por el entorno del Jarama ya no es solo sinónimo de naturaleza y aire libre. Este año, con el calor adelantado de las últimas semanas y la humedad acumulada de las lluvias de primavera, la amenaza tiene ocho patas y puede transmitir enfermedades graves. Son las garrapatas, parásitos diminutos que han encontrado en Alcobendas y San Sebastián de los Reyes un ecosistema ideal para reproducirse y extenderse.
“No hay día que no atendamos a un perro con una o varias garrapatas”, afirma Elena Rojas, veterinaria en Sanse. Según cuenta, las consultas por picaduras en mascotas han crecido “casi un 40%” en el último mes. “Lo preocupante no es solo el animal, sino la posible transmisión a humanos. Ya hemos avisado a varios dueños con reacciones extrañas que acudan a urgencias”.
Las autoridades sanitarias de la Comunidad de Madrid han lanzado esta semana una advertencia seria: las altas temperaturas están favoreciendo la proliferación de estos ácaros, que pueden transmitir enfermedades como la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, la enfermedad de Lyme o la rickettsiosis. En Madrid ya se ha confirmado un caso mortal este año.
Pero más allá del dato regional, en zonas como La Moraleja, El Soto de La Moraleja, Fuente Lucha o Dehesa Vieja, el fenómeno se percibe a pie de calle. “Tenemos jardines comunitarios preciosos, pero no se hace desinsectación desde hace más de un año”, denuncia Carmen Blasco, presidenta de una comunidad en El Encinar. “Sabemos que hay conejos, ardillas… y por supuesto garrapatas. La última junta pidió fumigar, pero el Ayuntamiento no ha contestado”.
La situación es especialmente delicada en entornos naturales poco urbanizados, como los márgenes del Arroyo de Valdelacasa o los caminos del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares. “A los niños del colegio ya no les dejamos tumbarse en el césped, ni en excursiones ni en recreo”, admite un docente del CEIP Federico García Lorca de Sanse. “No queremos alarmar, pero ya ha habido varios casos de picaduras sospechosas”.
La empresa local Adro Control de Plagas, con sede en San Sebastián de los Reyes, confirma que han duplicado los servicios de desinsectación en chalets y urbanizaciones en lo que va de primavera. “Este año el repunte se ha adelantado casi dos meses”, explica su director técnico. “La vegetación espesa, la sombra y la humedad hacen que estas zonas sean un paraíso para las garrapatas”.
Los expertos recomiendan medidas sencillas pero eficaces:
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Usar ropa clara y de manga larga en parques o senderos.
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Revisar el cuerpo y la ropa al volver a casa.
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Aplicar repelentes en piel y tejidos.
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Y, en el caso de las mascotas, reforzar la protección con collares o pipetas antiparasitarias.
“Nos encontramos ante un problema sanitario y de convivencia”, señala un portavoz del Centro de Salud Marqués de la Valdavia. “No se trata de evitar el campo, sino de entender que el cambio climático ya está aquí, y trae consigo nuevos riesgos”.
Mientras, en zonas como La Carrascosa o Fuente Hito, los vecinos se organizan para exigir más atención municipal en parques y zonas comunes. “Llevamos años sin mantenimiento adecuado. Y ahora el problema ya no son solo las malas hierbas, sino algo que puede afectar a nuestra salud directamente”, protesta un vecino durante una reunión vecinal.
Las garrapatas ya no son un problema rural. En Alcobendas y San Sebastián de los Reyes han llegado para quedarse… al menos hasta que refresque. Y, según dicen los expertos, eso no ocurrirá pronto.

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