El pequeño municipio madrileño de Somosierra, con menos de un centenar de habitantes, volverá a convertirse el 30 de noviembre en el escenario de la histórica batalla de 1808. Como cada año, vecinos y recreadores representarán el enfrentamiento entre las tropas españolas y el ejército napoleónico, apoyado entonces por la caballería polaca.
La jornada comenzará con una misa y un acto de homenaje, y tras la recreación se celebrará un encuentro gastronómico con productos locales.
Aunque Napoleón logró imponerse en aquella batalla, sus tropas pagaron un alto precio. La artillería española, dirigida por el general Benito San Juan, dificultó el avance francés por el paso de Somosierra, una ruta clave hacia Madrid. La carga de la caballería polaca acabó por romper las defensas españolas, aunque con numerosas bajas.
Somosierra conserva todavía vestigios de aquel episodio, como el antiguo puente sobre el Duratón, los restos del fortín napoleónico o la ermita de Nuestra Señora de la Soledad. La Comunidad de Madrid ha iniciado los trámites para declarar el lugar Bien de Interés Cultural como Sitio Histórico, lo que permitirá proteger este patrimonio y reforzar el atractivo turístico de la zona.

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