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Tres Cantos encara la recuperación tras un incendio que arrasó casi 2.000 hectáreas

Los primeros informes apuntan a que la mayor parte del arbolado podrá salvarse, aunque la restauración será larga

 

El humo ya no cubre el horizonte, pero la huella es imborrable: el devastador incendio que asoló Tres Cantos este verano calcinó un total de 1.969 hectáreas, según confirma el informe oficial de ASEM 112. Fue el municipio más golpeado, con un 60 % de la superficie afectada —1.172 hectáreas—, mientras que Alcobendas y Colmenar Viejo también sufrieron el impacto, con un 6,09 % y un 3,51 % de la superficie arrasada respectivamente.

Aunque las cifras son duras, hay un resquicio para la esperanza: el fuego arrasó principalmente pastos y matorral, dejando una afectación más leve en el arbolado, lo que abre la puerta a una recuperación más rápida de lo esperado.

La reconstrucción del paisaje, en marcha

Tras la emergencia, llega la etapa de restauración. El Ayuntamiento de Tres Cantos, en colaboración con la entidad Sigaus, ya ha anunciado un plan de acción para restaurar el entorno natural, que incluye la reforestación de las zonas más dañadas y la creación de nuevos bosques urbanos que actúen como barreras verdes.

“Queremos que de esta tragedia surja una oportunidad para repensar nuestro entorno”, señalan fuentes municipales. “El objetivo es no solo recuperar lo perdido, sino también hacer de Tres Cantos un espacio más resiliente frente al cambio climático”.

Vecinos y asociaciones ecologistas han recibido la noticia con cautela. Aunque celebran que el daño al arbolado sea menor de lo esperado, recuerdan que cada hectárea perdida supone años, incluso décadas, de recuperación natural. “El paisaje se recompone, pero el tiempo de la naturaleza es muy distinto al nuestro”, subraya una portavoz local.

La Comunidad de Madrid, por su parte, ha garantizado que se destinarán recursos para restaurar las zonas quemadas, además de reforzar los planes de prevención de incendios de cara a los próximos veranos.

Hoy, mientras los técnicos marcan las áreas donde comenzará la reforestación, el paisaje ennegrecido convive con los primeros signos de regeneración: brotes verdes que se abren paso entre la ceniza. Una imagen que resume la esperanza de todo un municipio.

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