Una campaña ciudadana recauda fondos para repatriar a Rumanía el cuerpo del hombre que murió intentando salvar a unos caballos
En las horas más oscuras, cuando el humo cubría el cielo y el fuego parecía no dar tregua, hubo un hombre que no pensó en sí mismo. Mircea, de 46 años y origen rumano, se adentró en la zona en llamas para intentar rescatar a varios caballos atrapados en una finca. No volvió. Su historia, trágica y heroica, ha conmovido a toda la comunidad y ha encendido una cadena de solidaridad que cruza fronteras.
En cuestión de horas, María Requejo, vecina de Tres Cantos, abrió una campaña de crowdfunding con un objetivo claro: recaudar el dinero necesario para repatriar el cuerpo de Mircea a Rumanía, donde su madre y sus hermanos esperan poder despedirse de él. “No podíamos dejar que descansara en un lugar que no fuera su tierra”, explica María. “Era un hombre bueno, siempre dispuesto a ayudar, y merece volver a casa”.
“Se jugó la vida por los animales”
Quienes conocían a Mircea cuentan que amaba profundamente a los animales y que trabajaba como mozo de cuadra en varias fincas cercanas. “En cuanto supo que había caballos atrapados, salió corriendo. No dudó ni un segundo, aunque todos le decíamos que no se acercara”, relata Manuel Ortega, amigo y compañero de trabajo. “Era así: para él, la vida de esos caballos valía tanto como la suya”.
El incendio, que obligó a desalojar a cientos de vecinos y a evacuar a decenas de animales, se propagó con rapidez por culpa del viento y las altas temperaturas. En ese caos, Mircea fue visto por última vez intentando abrir un portón de madera ennegrecida por las llamas.
Una meta que se alcanza a base de pequeños gestos
La campaña de recaudación se ha difundido por redes sociales, medios locales y grupos vecinales. En apenas 24 horas, ya ha sumado más de 8.000 euros gracias a donaciones que van desde los cinco euros de un estudiante hasta los 500 aportados por una empresa de la zona. “Es impresionante ver cómo la gente responde cuando hay una causa tan humana detrás”, comenta María. “Cada mensaje de apoyo que llega es un abrazo para la familia”.
Entre las aportaciones, se han sumado también asociaciones ecuestres, protectoras de animales y vecinos que ni siquiera conocían a Mircea, pero que se han visto conmovidos por su historia. “Yo no le conocía, pero me conmovió lo que hizo. Creo que cualquiera de nosotros querría que se recordara así a un ser querido”, confiesa Isabel Martín, vecina de Tres Cantos.
Más allá del dinero: un reconocimiento pendiente
El Ayuntamiento de Tres Cantos ha mostrado su apoyo a la iniciativa y estudia la posibilidad de rendirle un homenaje póstumo. “Personas como Mircea nos recuerdan lo mejor del ser humano: la capacidad de arriesgarlo todo por un acto de compasión”, declaró la alcaldesa en un comunicado.
Mientras tanto, la familia en Rumanía espera poder recibir el cuerpo en los próximos días. Según María, la idea es que el entierro se realice en su pueblo natal, acompañado por las campanas de la iglesia donde fue bautizado y por los caballos que tanto amó, esta vez libres de peligro.
En medio de la devastación que deja el incendio, la historia de Mircea se ha convertido en un símbolo de valentía y humanidad. El humo se disipa, el suelo se enfría, pero el eco de su gesto seguirá resonando en cada persona que aportó, compartió o simplemente se detuvo a recordarlo.

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